La Razón (Madrid)

Vinicius, desorienta­do

Zidane lo colocó en una posición extraña, de carrilero derecho, y no encontró su sitio

- Domingo García - Madrid

Vinicius volvió a nacer el día que el Liverpool visitó Valdebebas. Su velocidad encontró un sentido y sus disparos, una dirección. Marcó dos goles y pareció que, de repente, a los 20 años, había alcanzado la madurez.Pero el extremo veloz y desbordant­e acabó convertido en Londres en un carrilero desorienta­do por las bajas del Real Madrid y por la necesidad de Zidane de contar con la mayor cantidad de futbolista­s sanos posibles.

Vini tuvo que reinventar­se para jugar en una posición extraña y a banda cambiada. El jugador que desborda por la izquierda en ataque acabó convertido en un lateral derecho que buscaba constantem­ente su sitio. El Madrid defendía con tres centrales, con Mendy en la banda izquierda y con Vinicius en la derecha. Aunque Aunque en realidad, acababa defendiend­o con cuatro, con Militao tapando ese costado derecho porque a Vinicius le costaba guardar la línea con sus compañeros de defensa.

«Jugábamos con tres atrás y había que jugar con dos carrileros. Y Vini podía hacer eso», explicaba Zidane después del partido. El brasileño hacía un esfuerzo constante por recordar dónde debía colocarse en defensa, siempre desubicado, entre los jugadores del fondo y los centrocamp­istas, en medio de ningún sitio.

La idea era que los defensas del Chelsea tuvieran alguien de quién preocupars­e. Que se miraran en el espejo y se sintieran obligados a ser prudentes. Pero fue Vinicius el que tuvo que preocupars­e de Chilwell, el carrilero zurdo del Chelsea.

«Jugué de ala, no de lateral. Es una posición un poco distinta, pero el míster me dijo antes del partido todo lo que tenía que hacer y creo que lo hice bien, pero no puede hacer tantas cosas para atacar y conseguir algo bueno para el equipo», asumía Vini después de la derrota.

Ni siquiera tuvo oportunida­d para ser «Bicinius», el apelativo con el que la afición del Atlético se burlaba del brasileño por las bicicletas que intentaba en ataque y que no llevaban a ningún sitio. Apenas tuvo posibilida­des de hacerse notar en ataque.

Y cuando empezó a hacerlo, cuando comenzaba a ser visible en el campo del Chelsea en el comienzo de la segunda mitad, Zidane decidió sustituirl­o. Era la única luz que había encontrado el Madrid para molestar al equipo inglés, pero Zidane decidió cambiarlo por Asensio, aunque en realidad fue Valverde el que ocupó ese costado derecho, como había hecho en Liverpool en el partido de vuelta de la eliminator­ia anterior.

Tampoco se atrevió a dar una oportunida­d a Odriozola, un futbolista que no existe para el entrenador del Real Madrid y que sólo ha tenido minutos cuando no le quedaba más remedio que recurrir a él.

Corría el minuto 63 cuando se acabó el partido para Vinicius. Poco más de una hora que la pobre criatura se pasó buscando su sitio. No es la primera vez que Zidane hace un experiment­o de este tipo. Pero en esta ocasión con peor resultado, Vinicius se marchó sin saber dónde estaba.

Vini hacía un esfuerzo constante por recordar dónde debía situarse en defensa, siempre fuera de sitio

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EP Zidane apostó por situar a Vinicius en una posición extraña para él y no funcionó

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