Diario de Cadiz

TRINCONCET­E Y CORTADILLO

- FERNANDO SANTIAGO

SI el pasado domingo San Fernando tenía 1.000 afectados por COVID, el lunes 800 y el martes 1.200 , teniendo en cuenta que los lunes decide la Junta las medidas para prevenir contagios ¿cómo le llamamos a quien ha hecho la sorprenden contabilid­ad creativa? Pîcaresca. España inventó el género y ahora se sale del pellejo. Solo en un país como el nuestro alcaldes, consejeros, jefes militares y obispos se pueden saltar las normas para vacunarse antes de cuando le correspond­e sin pedir perdón, ofreciendo excusas peregrinas “sobraban dosis”, “me lo pidieron mis técnicos”, “era mi obligación” y cosas así. Lo de los obispos es de lo más grande de todo porque se supone que para un creyente ir a presencia de Dios Padre (así, con mayúsculas) es pasar a mejor vida por lo que resulta inexplicab­le que piensen que en esta vida se está mejor que en la otra. El caso es que en España nos hemos acostumbra­do a los políticos que se inventan los títulos (sea de Harvard, de la Juan Carlos I o de la Universida­d de Lisboa, todos doctores, qué gente más inteligent­e) sin que nadie se escandalic­e por ello, no solo no obligan a dimitir sino que los premian con cargos variados. Estamos acostumbra­dos al enchufe, la antigua tarjeta de recomendac­ión se ha sustituido por un whatsapp o por el carnet del partido de turno siempre y cuando dentro del partido se sea de la familia política que mande. En España incluso se elogia a quienes no estudian y se ve con simpatía a los que se benefician de su puesto, tan solo esperamos en nuestro fuero interno vernos agraciados en la pedrea , bien sea para colocarnos o para colocar a hijos, cuñados o hermanos. Nos hacen gracia las cuchipanda­s a base de gambas y Campari pagado con dinero de Aguas de Cádiz, como hace años aquel concejal socialista que con el dinero de la venta de los coches usados se iba de mariscada y lo decía con naturalida­d, sin darle importanci­a. O cuando se pagaban cubatas con dinero público del carnaval. Vemos normal colocar a novias o amantes en la tele municipal , a los cuñados y cuñadas del mandamás del PP, encargarle contratos públicos al camarada de Ganar Cádiz para que nos haga un informe a la medida de lo que necesitamo­s. Lo de igualdad, mérito, publicidad y capacidad es un asunto para suecos o noruegos. En España es “al amigo el culo, al enemigo que le den por culo y al indiferent­e la legislació­n vigente”, sea para los contratos públicos, los puestos de trabajo o cualquier otra medida favorecedo­ra. Si alguien reclama lo miran como si estuviera loco, habrase visto qué poco sentido común. Para qué esforzarse si un enchufe permite saltarse la fila. Como decía Emilio López Mompell, paga España. Mangantes vitaminado­s.

Solo en un país como el nuestro alcaldes, consejeros, jefes militares y obispos pueden saltarse las normas para vacunarse antes

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