El coste de los desplazamientos de ida y vuelta del trabajo
Los desplazamientos de ida y vuelta al trabajo, denominados generalmente en inglés ‘commuting’, han recibido durante las últimas décadas el interés, tanto de investigadores, como de políticos y trabajadores. En Europa, por ejemplo, uno de cada cinco trabajadores dedica más de 90 minutos al día a este tipo de viajes, que han ido aumentando constantemente durante los últimos años, generando una serie de consecuencias negativas para los trabajadores, pero también para las empresas y para la sociedad en general. En este sentido, la Literatura ha establecido que los trabajadores que tienen que dedicar más tiempo a ir a trabajar, tienden a ser menos felices, a tener un peor estado de salud, a ausentarse más en sus puestos de trabajo y, finalmente, a reportar mayores niveles de estrés y cansancio. Por otro lado, una mayor duración de estos desplazamientos se ha asociado con pérdidas de productividad, aumentos en las emisiones de gases de efecto invernadero y mayores atascos en las ciudades.
En este sentido, varios investigadores del Grupo de Investigación ‘Economía de la Población, Mercado de Trabajo y Economía Industrial’ de la Universidad de Zaragoza hemos realizado diversos análisis socioeconómicos sobre la incidencia y consecuencias de los desplazamientos de ida y vuelta al centro laboral (https://sites.google.com/site/jvelilla1992/). Entre otros resultados, hemos encontrado que los hombres dedican más tiempo a esta actividad que las mujeres, incluso cuando se comparan hombres y mujeres de similares características (edad, nivel educativo, ingresos, estado civil, ocupación y región de residencia, entre otros). Es decir, los datos apuntan a que existe una brecha de género en el tiempo de desplazamiento al trabajo. Las causas y consecuencias de dicha brecha, sin embargo, permanecen relativamente inexploradas, a pesar de que los datos muestran algunos indicios: las diferencias en el grado de especialización laboral de hombres y mujeres, la diferente carga de responsabilidades domésticas y las posibles actividades intermedias que se realizan mientras se va a trabajar parecen estar relacionadas con las diferencias de género en estos desplazamientos.
No obstante, las diferencias entre hombres y mujeres no son las únicas. En varios estudios recientes se ha concluido que los trabajadores autoempleados dedican, en promedio, entre 18 y 25 minutos menos a ir y volver del trabajo que los asalariados. Esta diferencia se debe, al menos parcialmente, a la distinta disponibilidad de información de autoempleados y asalariados sobre el mercado de trabajo. La información que disponen los autoempleados sobre dónde establecer un negocio es más completa que la que disponen los trabajadores asalariados sobre dónde hay una vacante en la que encaje su perfil laboral. Esta diferencia entre unos y otros hace que las decisiones que toman los autoempleados permitan desplazamientos más cercanos al óptimo que los de los trabajadores asalariados.
Finalmente, los resultados también muestran una asimetría importante entre los desplazamientos de ida a la oficina y los de vuelta. En general, en los países desarrollados los empleados dedican más tiempo a ir a trabajar que a volver. La única excepción que hemos encontrado es el caso de España, donde los desplazamientos de vuelta del trabajo son significativamente más largos que los viajes de ida. Los motivos de esta disparidad no han sido analizados en detalle hasta la fecha, aunque las diferencias socioculturales entre España y el resto de los países occidentales parecen tener un papel relevante. Asimismo, encontramos diferencias en la dispersión y concentración de estos desplazamientos, ya que los desplazamientos de ida al trabajo están más concentrados a ciertas horas del día, mientras que los de vuelta quedan más dispersos a lo largo de toda la tarde. Además, en el caso de España, donde las jornadas laborales continuas son menos comunes, se pueden observar tiempos de ida y de vuelta al trabajo concentrados, tanto por la mañana y a mediodía, como a mediodía y por la tarde, incrementando las consecuencias negativas de estos desplazamientos en trabajadores y empresas.
Vivimos en un mundo cada vez más comprometido con el medio ambiente, pero en el que por momentos dedicamos más tiempo a ir a trabajar y en el que la forma mayoritaria de desplazarnos sigue siendo el vehículo privado. En este sentido, los desplazamientos son una de las principales fuentes de contaminación y emisiones. Por otro lado, los viajes al trabajo son una fuente de infelicidad para los trabajadores, generan estrés y reducen la productividad laboral. Nuestros resultados pueden ayudar a orientar políticas que ayuden a los trabajadores a optimizar estos desplazamientos y, de esta forma, reducir el impacto negativo que tienen en la sociedad. Medidas orientadas a mejorar la información disponible en materia de búsqueda de empleo, seguir promoviendo el transporte ‘verde’.
El estudio refleja, entre otras cosas, que los hombres dedican más tiempo a esta actividad que las mujeres, incluso si presentan características similares
*Jorge Velilla es profesor de la Facultad de Economía y miembro del IEDIS. Universidad de Zaragoza. Es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Economía del Trabajo (AEET)