La Vanguardia

Albania y su alegre fútbol

Sylvinho, que jugó en el Arsenal, el Celta, el Barça y el City, ha reseteado el bloque albanés, que irá a la Eurocopa

- Sergio Heredia Barcelona Sports · Soccer · Albania · Tirana · European Union · RCD Espanyol · Leicester City F.C. · Mancini · Rome · Chelsea F.C. · Spain · Myrto Uzuni · Serie A · Czech Republic · Poland · Sylvinho · Assembly of Albania · Pablo Zabaleta · Frank Rijkaard · Miguel Ángel Lotina · Keidi Bare · Faroe Islands · Albanian Football Association · Doriva · Valeri Karpin · Catanha

Cada mañana, a las nueve en punto, Sylvinho (49) y su equipo técnico aparecen en el despacho de la Federación Albanesa de Fútbol, en Tirana, y todos juntos analizan las cosas.

Que si un 4-3-3, sistema que había puesto en marcha en sus primeros compromiso­s en el cargo de selecciona­dor albanés.

Que si un 4-2-3-1, que es el sistema que Sylvinho aplica hoy, al menos al inicio de los partidos.

Las charlas son intensas como intenso es Sylvinho, un técnico decidido a aportarle luz a un país crónicamen­te en sombras.

(Esta misma semana, los diputados conservado­res encendían bengalas en el Parlamento de Albania enervados por el bloqueo que sufren los presupuest­os del 2024; episodios como este no facilitará­n su ansiado acceso a la Unión Europea).

En aquel despacho en Tirana, Sylvinho habla de lo divino y lo humano.

Habla deprisa y en cinco lenguas (portugués, italiano, inglés, español e incluso albanés, idioma que ya maneja pese a que apenas suma diez meses en el cargo).

Y los compañeros le escuchan. Y, si hace falta, le rebaten. Le escucha Doriva, que fue centrocamp­ista en el Celta en los tiempos en los que Sylvinho era lateral izquierdo y también jugaban Mostovoi, Karpin, Catanha, Giovanella, Gustavo López o Juanfran, qué jugón era aquel Celta. Y también le escucha Pablo Zabaleta, que brilló en el Espanyol, el City y el West Ham: ambos, Doriva y Zabaleta, son los subalterno­s de Sylvinho, el brasileño que en un pispás, alegre en su presencia y en su concepto del fútbol, ha elevado a un país en crisis política y económica hasta la Eurocopa del próximo verano.

Todo lo que Sylvinho le regala al fútbol albanés, un fútbol que regresa a la élite (estará en la fase final del próximo verano, reeditando la proeza del 2016), lo ha mamado de joven. Cuando jugaba de corto, cuando era un lateral eléctrico con tendencia a recortar hacia el interior, tan veloz como chisposo, Sylvinho era el primero que se ofrecía a negociar con el árbitro si las cosas se ponían feas.

Durante años, en aquellos tiempos de corto, Sylvinho había sido la

Sylvinho, lateral eléctrico en su día, ha hecho oro el intelecto que le dieron Zagallo, Rijkaard o Guardiola

prolongaci­ón sobre el césped de Víctor Fernández, Lotina, Rijkaard, Guardiola, Mancini, Parreira, Zagallo o Wenger (cuánta sabiduría futbolísti­ca se concentra en esos nombres). Su palmarés luce tres títulos de Liga, dos Champions y una Copa del Mundo.

Y ahora, todo lo que había aprendido sobre el terreno de juego, lo comparte.

La diáspora atormenta a la sociedad albanesa, presionada por su carencia de mano de obra, que no a la plantilla de la selección, que se nutre del conocimien­to obtenido allende sus fronteras. Kumbulla juega en el Roma. Asllani, en el Inter.

Broja, en el Chelsea. Bajrami, en el Sassuolo. También hay futbolista­s albaneses en España: es el caso de Keidi Bare (Espanyol) y Myrto Uzuni (Granada).

Y todo ese conglomera­do de talento repartido entre la Premier, la Serie A y la Liga ha convergido en un proyecto tan interesant­e como vertiginos­o. Albania construye fútbol en su versión defensiva. El once de Sylvinho baila sobre la marcha. En un solo compromiso, puede pasar del 5-4-1 al 5-3-2 o al 4-3-3, y todo ello sin sustituir a un solo jugador. Albania es relativame­nte modesta, pero Sylvinho quiere la pelota.

Tras su intrascend­ente empate en Tirana ante las Islas Feroe (0-0), la Albania de Sylvinho ha cerrado su recorrido por la fase de clasificac­ión como líder del Grupo E, con 15 puntos, por delante de la República Checa, la Polonia de Lewandowsk­i, el combinado moldavo y las propias Feroe, una maravilla para un escuela con escasa presencia internacio­nal y un hecho impensable hace apenas 15 años.c

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FLORION GOGA / Reuters Sylvinho, selecciona­dor albanés, este lunes durante el Albania-islas Feroe en Tirana

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