“No vine a Sevilla a pasear, quiero jugar el Mundial 2030”
Alexis Alejandro Sánchez Sánchez (Tocopilla, Chile, 1988) surgió como una de las bombas del mercado. Camino de los 37 años, el Niño Maravilla recaló en el Sevilla, su segunda aventura en LaLiga tras el Barcelona.
Alexis atiende a AS desde la serenidad de una carrera que ya ha vivido posiblemente sus mejores episodios en clubes de la entidad del Barça, el Arsenal, el Manchester United y el Inter de Milán, pero que el delantero chileno se resiste a agotar, ni siquiera a ponerle fecha de caducidad. Tanto, que se ve jugando con nada menos que ¡42 años! el Mundial que se celebrará en España, Marruecos y Portugal. Una gesta para la que primero tendrá que clasificarse Chile, selección de la que habla con una mezcla de amargura y esperanza.
—Debutó al final del Sevilla-Elche y dio la asistencia, de tacón, para el empate a dos. ¿Ha caído de pie Alexis Sánchez en Nervión?
—Mi debut en el Sánchez-Pizjuán fue muy lindo. La sensación, el ambiente, me gustaron mucho. Hay que dar alegrías a la gente del Sevilla y empatamos el partido, al menos. Ojalá hubiéramos ganado.
—¿Por qué eligió al club blanquirrojo?
—Creo que cierro un proceso, y quería seguir en Europa. Aquí, en Sevilla, he jugado con el Barcelona, también me tocó venir con el Manchester United en competición europea y recordaba el Sánchez-Pizjuán como uno de los estadios más calientes en los que estuve nunca. Éste es un equipo que te agarra, con muchísima pasión. El Sevilla es un grande y lo demuestra en su estadio, además de con todos los títulos europeos que ha ganado durante los últimos años.
—¿No es este Sevilla bastante diferente a aquel al que se enfrentó usted?
—Pues no sé. Igual los resultados no han sido los mismos estas temporadas, pero ante el Elche me pareció el que viví como rival. El equipo tenía agresividad, tenía hambre. Hubo un momento del partido que yo decía ‘deben estar ya cansados’, pero qué va: seguimos hasta el final con la misma intensidad. Y eso me gusta mucho.
—¿Qué espera de este año en Nervión?
—Lo mejor. Me gusta siempre ir para adelante. En los clubes donde he estado siempre he ganado algo o he clasificado para cosas lindas y eso es lo que me ha catalizado.
—¿Qué pasó el año pasado en Udinese? No jugó mucho.
—Fue una sensación muy extraña. No me había pasado nunca durante mi carrera en Barcelona, Arsenal, United, Inter... Y eso que no es fácil
En Nervión “El Sevilla es un grande. Se ve en su estadio y en sus títulos europeos”
jugar en los grandes clubes del mundo y ganar 20 títulos, ¿eh? Pero cuando un entrenador no te pone, no puedes hacer nada... Y eso fue lo que ocurrió, básicamente.
—¿Ha venido al Sevilla como revulsivo, a jugar los últimos 30 minutos?
—Para nada, no vine a pasear. Voy a intentar ponérselo difícil a Almeyda, que vea que puedo ayudar al equipo de titular. Siempre están hablando de la edad, la edad... llevo 20 años entrenando, me marcho y me entreno solo también, luego te vas a tu casa a descansar todo el día. ¿De qué hay que descansar? No estás en una oficina o trabajando al sol, a 40 grados cargando tierra. La vida de un jugador de fútbol es privilegiada. Si tenemos responsabilidad, podemos durar bien mucho tiempo.
—¿Fue Almeyda básico para su fichaje?
—Sí, hablé con el entrenador. No coincidimos, porque cuando él llegó a River Plate yo me estaba yendo, pero Matías me conoce bien y creo que sabe lo que puedo dar.
—¿Qué diferencia hay entre
Longevidad “Amo el fútbol, como Cristiano y Messi. No es trabajar a 40º”
aquel chaval que debutó con Cobreloa, al que apodaron Niño Maravilla, y este hombre de casi 37 años?
—Si tuviéramos la misma edad y supiéremos lo mismo que ahora seríamos todos espectaculares. Pero el fútbol tienes que vivirlo, aprenderlo y mejorarlo. Ahora interpreto mucho mejor los espacios, bajo más a por la pelota. Intento ayudar a los jóvenes, y eso es lo que voy a hacer en el Sevilla. El fútbol me ha dado más experiencia, muchos momentos lindos y otros momentos tristes. Pero esa alegría que me da el balón no se perdió. Pienso, de hecho, que nunca se va a perder. —¿No ve cercana la retirada? ¿Qué le falta a su carrera?
—Fue una carrera intachable y lo seguirá siendo. Pero la verdad es que me divierto jugando al fútbol. Siempre me ha pasado y creo que, aunque me retire profesionalmente, me seguirá pasando. El fútbol me da alegría de vivir. Cuando salto al campo me lo tomo como cuando usted ¿juega al fútbol?, ¿va pegarle a la pelota con tus amigos? Lo hace para pasarlo bien.
Pudo ir al Betis “Sí, es cierto. Pero quería jugar en el Inter, donde hicimos historia”
—Una curiosa manera de afrontarlo.
—Hay jugadores que se estresan, que se ponen presión ellos solos. En mi caso, sobre todo a estas alturas de la vida, le agradezco tanto al fútbol que trato de no tomarlo como una presión, sino como un divertimento. Aunque haya una máxima responsabilidad, claro, por intentar ganar siempre.
—¿No pierde el hambre, después de tantos años?
—Amo este deporte, siempre lo he dicho. Vivo para esto desde que tenía siete años. El amor al fútbol es lo que hace que siga ahí, por ejemplo, Cristiano Ronaldo, que es un ejemplo absoluto de profesionalismo, convierte esta profesión en algo increíble. O Messi. Creo que si los dos tienen tantos Balones de Oro es porque aman el fútbol por encima de todo y, lo más importante, no pierden ese amor.
—¿Es verdad que, como dijo Manuel Pellegrini, también
pudo venir al Betis hace unas temporadas?
—Sí, es completamente cierto. Lo hablamos antes de ir al Inter, pero yo en ese momento quería jugar Champions League y tuve la oportunidad de ir a San Siro. Allí, en Milán, ganamos una segunda estrella al lograr el Scudetto, y creo que con eso aquel equipo quedó para la historia.
—¿Qué le parece Manuel Pellegrini?
—Para mí, es parecido a Arsene Wenger, al que pude disfrutar durante mi estancia en el Arsenal. Son señores de fútbol, que entienden este deporte perfectamente, y también a los futbolistas.
—¿Le ve como seleccionador de su Chile, después de lo mal que lo están pasando allí?
—Manuel siempre ha sido ideal para el equipo nacional, y ahora también. Para empezar, porque los jugadores chilenos somos complicados de entender y necesitamos un seleccionador que sea también chileno.
—¿Qué cree que le pasa a la Roja para que haya dejado de ganar y hasta de clasificarse a Mundiales durante estos últimos tiempos?
—No supieron llevar a los jugadores, creo yo. Para mí, en la experiencia que tengo con la selección, no colocaron a los futbolistas en su sitio y momento correctos. Por eso cambiaron a dos o tres entrenadores. Por ejemplo, a mí me ponían de 6 y esa no era mi posición. Siempre he jugado
Pellegrini “Un señor del fútbol, como Wenger. Siempre es ideal para Chile”
de extremo izquierdo y enganchando para el medio, pero no actuaba ahí. Una sola vez me pusieron, contra Canadá, pero justo apenas jugamos 20 minutos.
—Se le ve con ganas de seguir con Chile.
—Por supuesto, es mí país. Pocos jugadores están en Europa al nivel que estoy yo, Suazo y algunos otros. Mientras pueda aportar y esté físicamente bien, quiero estar siempre con la selección. Me gustaría ir a otro Mundial con Chile, sería ya en 2030, con 42 años. Tengo que estar físicamente bien, mentalmente bien, y eso te lo va diciendo el profesionalismo con el paso del tiempo.
—¿Cómo ha visto, por cierto, a su compatriota Gabriel Suazo en el Sevilla?
—Le conocí cuando empezó con la selección de Chile. Ahora Gabriel está hasta más maduro. Le veo más grande, más serio, más responsable. Me gusta que sea así.