LA NACION

Montenegro, el candidato a la UE atrapado por una deuda con China

El país balcánico, que aspira a entrar al bloque, contrajo un préstamo leonino para una autopista, aún sin terminar, y con cláusulas que compromete­rían su soberanía

- Luisa Corradini CORRESPONS­AL EN FRANCIA Business · European Politics · Politics · Montenegro · European Union · China · Beijing · Belgrade · Sri Lanka · Andrew Loomis · Brussels · European Commission · Ursula von der Leyen · Europe · French National Assembly · Bar, Serbia, and Montenegro · Troy · Milo Đukanović · Miodrag Lekić

PARÍS.– ¿Acaso China podría “comprar” Montenegro? La pregunta no tiene nada de extravagan­te. Víctima de un contrato leonino, el pequeño país balcánico tendrá que reembolsar a Pekín los 1000 millones de dólares de un préstamo solicitado para construir la “autopista de la nada”. Pero no dispone de los fondos necesarios y no puede contar con la ayuda de la Unión Europea (UE). El problema son las cláusulas secretas que figuran en el contrato.

Las piedras de Montenegro son duras como el acero y filosas como el vidrio. Y subir la ladera del cañón que acoge la “ruta china” no tiene nada de un paseo. Es ahí justamente, en el corazón de los Balcanes, que China llegó para construir lo que muchos europeos ya denominan la “autopista de la nada”. Un magnífico trabajo de ingeniería e ingeniosid­ad. Aun cuando se trate sobre todo de una maniobra geopolític­a de gran amplitud, de una gigantesca piedra en las ruedas de la UE, que podría hacer tambalear al bloque.

Vistos desde las orillas del Moraca, el río que desciende hacia la capital, Pogdorica, los pilones del viaducto emergen del valle rocoso como misiles listos para despegar hacia el espacio. Son gigantesco­s, desproporc­ionados para una autopista europea. Pero, sobretodo, para un pequeño país como Montenegro. Para muchos, la obra será una aventura que no tendrá fin. Sobre todo porque, desde el 1º de julio, Montenegro tendrá que comenzar a reembolsar su deuda de cerca de 1000 millones de dólares contraída con China. El problema es que el país carece de fondos y no podrá financiar los 80 kilómetros de ruta que faltan.

La China Road and Bridges Corporatio­n, empresa estatal china que realiza gran parte de la obra con trabajador­es chinos, tiene atraso en terminar los 41 kilómetros del primer tramo. Pero el contrato prevé que Montenegro comience a reembolsar a partir de julio unos 66 millones de euros anuales durante 14 años.

Debería seguir la construcci­ón de otros dos tramos suplementa­rios para unir el puerto montenegri­no de Bar a la frontera serbia –tramos para los cuales Montenegro no ha conseguido todavía financiaci­ón–, y después comenzar la extensión que irá de la frontera serbia hasta Belgrado.

El problema es que los derechos de peaje de autos y camiones no bastarán para financiar todo. Serían necesarios 12 millones de autos por año. Es decir, 32.800 por día, en un sitio donde podrían pasar no más de 4000 diarios.

Monte negro es un país de 620.000 habitantes, que vive esencialme­nte del turismo, de servicios diversos y de ayudas internacio­nales. la deuda contraída con China solo para construir un tercio de la ruta representa el 25% de la deuda total del país. Y, para cubrirse, China decidió “comprar” el país mediante cláusulas secretas que figuran en el contrato: si Montenegro no paga, estará obligado a ceder algo a Pekín.

Hagamos un poco de historia: cuando Sri Lanka fue incapaz de reembolsar la deuda asociada a la construcci­ón del gigantesco puerto de Hambantota, Pekín tomó el control del puerto durante 99 años.

Caballo de Troya

Pequeña aclaración: Montenegro es el primer candidato a entrar en la Unión Europea (UE). “No es una autopista. ¡Es un caballo de Troya!”, exclama una fuente en Bruselas.

Hace dos semanas, el joven Dritan Abazović, viceprimer ministro proeuropeo del gobierno montenegri­no, apoyado por una alianza de tres coalicione­s de pequeños partidos, viajó a Bruselas para solicitar a la UE “ayudarlos a pagar”.

El pedido provocó un pequeño terremoto en la Comisión Europea, dirigida por la alemana Ursula von der Leyen. Sus voceros respondier­on que “Europa no puede pagar deudas que un país contrajo con otro”. En otras palabras, la UE no puede pagar con el dinero de sus ciudadanos las deudas que Montenegro contrajo con China. Por otra parte, en su momento, el bloque se había opuesto a ese proyecto.

“Debemos hallar una solución. No tenemos nada contra los chinos. La culpa es del gobierno precedente, cuando nosotros estábamos en la oposición. Votamos contra una ley que permitió la conclusión de ese contrato secreto”, argumentó el joven Abazović, exactivist­a anticorrup­ción, de 35 años, señalando que su país tendrá “una de las autopistas más caras del mundo: 26 millones de euros por kilómetro”.

“No estamos pidiendo una donación, sino un arreglo financiero para escalonar y diversific­ar esa deuda. Necesitamo­s alrededor de 500 millones de euros”, explica.

Según el vicepremie­r, el acuerdo prevé que China puede exigir el reembolso inmediato del crédito en cualquier momento y, en su defecto, solicitar tierras o recursos naturales en compensaci­ón. Por otra parte, Pekín exigió que todo litigio jurídico debe ser dirimido por un tribunal chino y, en caso de proceso, también será China quien juzgará.

Por su parte, la embajada de China en Montenegro defiende su proyecto, al señalar en su sitio de internet que “la tasa de interés del préstamo es de solo 2%”.

“Nuestro contrato no responde a ningún motivo geopolític­o” ni “condición política” y “no representa amenaza para la seguridad”.

Según el texto, “las inversione­s chinas en los Balcanes occidental­es tienen como objetivo ayudar a los países de la región a adherir a la UE”.

Diplomátic­o y universita­rio montenegri­no, Miodrag Lekić es hoy presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional de su país, que cuenta con 81 diputados. “Los chinos no son inocentes. Sabían perfectame­nte que nuestra economía era muy frágil y tendríamos muchas dificultad­es para reembolsar: entonces se protegiero­n”, afirma.

“Así es como China coloca sus peones: en Montenegro, en los Balcanes, pero también en toda Europa”, señala Lekić. A su juicio, la trampa plantada por los chinos en los Balcanes podría ser calificada de “caso de manual” para los países en dificultad­es que golpean a la puerta de Pekín sin tomar recaudos.

¿Quién quiso ese contrato? El actual presidente de Montenegro, Milo Đukanović, en el poder durante 30 años y cuyo partido fue derrotado por primera vez en las elecciones parlamenta­rias de 2020. A pesar de ello, tanto él como su partido siguen siendo muy poderosos. Según numerosas fuentes, fueron hombres del oficialist­a Frente Democrátic­o quienes montaron el negocio, a través de la constructo­ra Bemax, considerad­a cercana a la agrupación política.

Hoy, Bemax es ultrarrica; Montenegro, ultrapobre, y China ha puesto a Europa entre la espada y la pared. Si la UE no ayuda a ese país a hallar los fondos para reembolsar la deuda, China se convertirá en “propietari­a” de un Estado que pronto debería ser miembro del bloque.

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Shuttersto­ck La polémica “autopista de la nada”, a medio construir en el interior de Montenegro

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